domingo, 14 de febrero de 2016

El Credo de Aquiles Nazoa

Amigos:

Quiero dejarles un poema que me enseñó mi padre cuando era niño
y que es uno de mis tesoros más queridos. Mi padre me ayudó a memorizarlo mientras pintaba las paredes de nuestra casa en Caracas y yo le hacía compañía. Para no llenarse la cabeza de pintura, se fabricaba un barco con papel periódico y se lo colocaba a modo de sombrero... La vida nos regala ese tipo de recuerdos, ese tipo de fortunas. Desde la infancia, en algunos actos escolares y en reuniones familiares, hasta hoy en día, la mayoría de las veces para mí mismo, lo he recitado una infinidad de veces. Lo uso como mantra, como oración, como una forma de practicar mi dicción, pero lo más importante es que cada vez que lo pronuncio, le hago un homenaje a mi padre.


Aquiles Nazoa, poeta, escritor, ensayista, periodista y humorista Venezolano que nos dejó en 1976. Su hermano, Claudio, aún sigue alegrándonos la vida y haciendo de las suyas en Venezuela.

El Credo de Aquiles Nazoa

Creo en Pablo Picasso
Todo poderoso creador del cielo y de la tierra
Creo Charlie Chaplin
Hijo de las violetas y los ratones
Que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo
pero que cada día resucita en el corazón de los hombres
Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de una vida perdurable
Creo en los grillos que pueblan la noche de mágicos cristales
Creo en el amolador de cuchillos
que vive de fabricar estrellas con su rueda maravillosa
Creo en la cualidad aérea del ser humano
configurado en el recuerdo de Isadora Duncan
Abatiéndose como una Purísima paloma herida
bajo el cielo del mediterráneo...

Creo en las monedas de chocolate
que atesoro bajo la almohada de mi niñez
Creo en la fábula de Orfeo
Creo en el sortilegio de la música
Yo, que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la pavana de Fauré
salir liberada y radiante a la dulce Eurídice
del infierno de mi alma...

Creo en Rainer María Rilque
Héroe de la lucha del hombre por la belleza
y que sacrificó su vida al acto de cortar una rosa
por una mujer
Creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia
Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar
Creo en un barco, esbelto y distantísimo,
que salió hace un siglo al encuentro de la aurora
Su Capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles
y junto a sus cienes, el resplandor de las estrellas...

Creo en el perro de Ulises
En el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas
En el loro de Robinson Crusoe
En los ratoncillos que tiraron del carro de la cenicienta
En Berálfiro, el caballo de Rolando
Y en las abejas que labraron su colmena
dentro del corazón de Martín Tinajero...

Creo en la amistad como el invento más bello del hombre
Creo en los poderes creadores del pueblo
Creo en la poesía y en fin,
Creo en mí mismo, puesto que se que hay alguien que me ama.

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