Amigos:
Quiero
dejarles un poema que me enseñó mi padre cuando era niño
y que es
uno de mis tesoros más queridos. Mi padre me ayudó a memorizarlo
mientras pintaba las paredes de nuestra casa en Caracas y yo le
hacía compañía. Para no llenarse la cabeza de pintura, se
fabricaba un barco con papel periódico y se lo colocaba a modo de
sombrero... La vida nos regala ese tipo de recuerdos, ese tipo de
fortunas. Desde la infancia, en algunos actos escolares y en
reuniones familiares, hasta hoy en día, la mayoría de las veces
para mí mismo, lo he recitado una infinidad de veces. Lo uso como
mantra, como oración, como una forma de practicar mi dicción, pero
lo más importante es que cada vez que lo pronuncio, le hago un
homenaje a mi padre.
Aquiles
Nazoa, poeta, escritor, ensayista, periodista y humorista Venezolano
que nos dejó en 1976. Su hermano, Claudio, aún sigue alegrándonos
la vida y haciendo de las suyas en Venezuela.
El
Credo de Aquiles Nazoa
Creo
en Pablo Picasso
Todo
poderoso creador del cielo y de la tierra
Creo
Charlie Chaplin
Hijo
de las violetas y los ratones
Que
fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo
pero
que cada día resucita en el corazón de los hombres
Creo
en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de una vida
perdurable
Creo
en los grillos que pueblan la noche de mágicos cristales
Creo
en el amolador de cuchillos
que
vive de fabricar estrellas con su rueda maravillosa
Creo
en la cualidad aérea del ser humano
configurado
en el recuerdo de Isadora Duncan
Abatiéndose
como una Purísima paloma herida
bajo
el cielo del mediterráneo...
Creo
en las monedas de chocolate
que
atesoro bajo la almohada de mi niñez
Creo
en la fábula de Orfeo
Creo
en el sortilegio de la música
Yo,
que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la pavana de Fauré
salir
liberada y radiante a la dulce Eurídice
del
infierno de mi alma...
Creo
en Rainer María Rilque
Héroe
de la lucha del hombre por la belleza
y
que sacrificó su vida al acto de cortar una rosa
por
una mujer
Creo
en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia
Creo
en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar
Creo
en un barco, esbelto y distantísimo,
que
salió hace un siglo al encuentro de la aurora
Su
Capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles
y
junto a sus cienes, el resplandor de las estrellas...
Creo
en el perro de Ulises
En
el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas
En
el loro de Robinson Crusoe
En
los ratoncillos que tiraron del carro de la cenicienta
En
Berálfiro, el caballo de Rolando
Y
en las abejas que labraron su colmena
dentro
del corazón de Martín Tinajero...
Creo
en la amistad como el invento más bello del hombre
Creo
en los poderes creadores del pueblo
Creo
en la poesía y en fin,
Creo
en mí mismo, puesto que se que hay alguien que me ama.
Muy bueno...
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